- PEREGRINACIÓN 2009 - Serán desafíos del caminante, no abandonar, a mi propia persona y los prójimos del camino.

La Peregrinación se empezó a formar desde temprano con la presencia de los organizadores, para ver que todo estuviera en su lugar, luego fueron llegando los grupos peregrinos, de parroquias, de congregaciones, capillas, movimientos…
Cerca de las 10, comenzó la caminata, en la Maternidad, sobre la Avda. Mate de Luna, se realizó el "gesto por la vida", luego, entre cantos, reflexiones y oraciones, se caminó hasta el Parque Guillermina, donde almorzaron.
Luego, los caminantes llegaron hasta la plaza de Marcos Paz, frente a la parroquia Nuestra Señora del Valle, donde se hizo una adoración al Santísimo Sacramento.

Y desde allí, caminaron por el lugar conocido como La Rinconada hasta la Localidad de San Pablo. Luego de un descanso pequeño, comenzó la Misa, presidida por el Arzobispo Luis Villalba, que entre otras cosas dijo;
“Ciertamente no se debe criminalizar al adicto. La drogadicción es una cuestión compleja que debe resolverse de forma integral. El adicto es un enfermo que debe ser atendido en un centro de salud…”
“La drogadicción afecta fundamentalmente a los jóvenes y que es un sinónimo de muerte, justamente lo contrario de lo que propone Cristo, que es sinónimo de vida”.
Lo importante ahora, será el caminar diario, pensando en aquellos que nos impulso en el caminar, “Señor… nunca te abandonaré”… sabiendo de antemano que sí cabe en nosotros esa posibilidad, la de alejarme de El, porque somos personas que cometemos errores o elegimos mal.
Pero sabemos con certeza, que El nunca nos abandonará, siempre estará presente en la vida, crea o no crea, me acuerde o nó de su persona y de las experiencias vividas, siempre estará, especialmente en aquellos que están a nuestro lado… y en aquellos que en el caminar de la vida, voy conociendo.
Y que este peregrinar como comunidad, nos lleve en este tiempo litúrgico que viene a peregrinar con María en sus distintas advocaciones, de la Merced, del Milagro, del Valle, de Rio Blanco… y luego entrar en el Adviento para llegar a la persona de Jesús en su Nacimiento.
Serán desafíos del caminante, del peregrino tener una vida de no abandonar, a mi propia persona, dejando de amarme y de cuidarme, a la naturaleza que nos rodea y que es desbastada en todos lados, al prójimo cuando está medio muerto en el camino, a mi comunidad cuando me necesita. Entonces, a peregrinar en la vida como el Buen Samaritano y como hijos de Dios.