¿Qué es lo importante en la vida? ¿Buena presencia? ¿Títulos? ¿Prácticas en
el extranjero? ¿Referencias? ¿Idiomas? ¿Un master? ¿Ser joven?
Cualquiera que haya tenido que buscar trabajo sabe que eso, al menos en el
ámbito laboral, importa. Pero si uno se pregunta qué debería tener el
currículum vital a la hora de la verdad, la respuesta seguramente será
distinta.
Si pensamos, no en el trabajo, sino en pasar bien por el mundo y por la
historia de los tuyos, entonces en el CV no deberían faltar muchos nombres,
alguna lágrima, meteduras de pata garrafales, pero seguramente también
aciertos.
Historias de amor, real, aterrizado. Preguntas de esas que te quitan el
sueño. El magisterio que da el tiempo, que nos ayuda a madurar, a aceptar lo
limitado, a reconocer lo frágil, y a reírnos de lo pomposo…
1. ¡VIVIR LA VIDA! - “Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, a la
tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, y te bendeciré” (Gen 12,1-2)
SUENA A FRASE HECHA. Al fin y al cabo, todos vivimos. Pero es que vivir es mucho más que
respirar, caminar, andar de un lado para otro, estudiar, trabajar, tuitear,
comer, amar, salir, entrar…
Es decir, todo eso puede hacerse a medias.
O puede hacerse con hondura, con intensidad, aprovechando el tiempo y el
propio talento. Huyendo de la inercia y la mediocridad, si esta nos lleva a
desperdiciar lo bueno que hay en nosotros y en otros.
Vivamos muchos o pocos años, siempre hay poco tiempo para todo lo que se
cuela en nuestro horizonte. Así que, ¡Que no se nos pase la vida sin vivirla!
¿Qué hago a medias?
¿Qué hago a fondo?
¿Hay algo que me gustaría cambiar?
2. ¡CERRAR LA PUERTA A LA APATÍA! - “¿Quién nos apartará del amor de
Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro,
espada?” (Rom 8, 35)
Que al final ahí se nos va lo más importante: MIRAR CON TERNURA.
Envolver, en nuestros brazos, todo lo humano que podamos. Apostar por
personas concretas. Dejar que, a veces, nos cruja la entraña al afrontar lo
difícil. Dar tanta importancia a lo cotidiano que nos toque y nos remueva, para
no caer en la celda de la apatía. Apretar los dientes y luchar cuando toque
pelear por lo que creemos justo.
Tal vez las tormentas causarán estragos, nos dejarán ojeras y nos
incordiarán a menudo. PERO MEJOR ES ESO QUE SOBREVOLAR LA HISTORIA SIN VIVIRLA.
¿En qué hay hoy pasión en mi vida?
¿Dónde pongo el corazón, la ilusión y la entraña?
Pastoral Universitaria Jesuita.